Editorial Agosto

 

Estamos por iniciar el nuevo curso escolar Agosto-Diciembre 2015; precisamente el día 9 del presente mes cumplimos 22 años de historia.


Como lo señalamos en la celebración de nuestro vigésimo aniversario, estamos iniciando un proceso de consolidación como institución universitaria, en el que sin olvidar nuestro modelo educativo: humanista, de inspiración cristiana y marista; debemos fijarnos nuevos retos y afianzar nuestros compromisos para colaborar más decididamente en la formación de profesionistas competentes, académicamente bien preparados y, sobre todo, ciudadanos responsables, socialmente comprometidos en la búsqueda de soluciones a los graves problemas que enfrenta el país.


Se ha dicho repetidamente que nuestro futuro inmediato dependerá en gran parte del factor educativo, que sin una educación de calidad y para todos no habrá desarrollo. Este es el gran dilema que debemos resolver y parece por fin, que las autoridades correspondientes lo han entendido y la Reforma Educativa se toma en serio.


En las últimas semanas nos hemos enterado de la corrupción, de la barbarie, del caos que imperaba desde hace décadas en el Sistema Educativo Nacional, particularmente en los estados “secuestrados” por la CNTE.


Esperemos que pronto se cumpla en todo el país lo que señala la Ley General de Educación que nos rige desde hace años pero que ha pasado inadvertida: “La educación es medio fundamental para adquirir y acrecentar la cultura; es proceso permanente que contribuye al desarrollo del individuo y a la transformación de la sociedad, y es factor determinante para la adquisición de conocimientos y para formar al hombre de manera que tenga sentido de solidaridad social”.


Señalamos al principio, que es el momento (el inicio de un nuevo curso escolar) para enfrentar nuevos retos y afianzar nuestros compromisos como institución humanista; no podemos resignarnos ante tanta desigualdad, injusticia, corrupción, impunidad, violencia y pobreza.


Por otra parte, como miembros de la Obra Marista, que está por celebrar 200 años de vida, tenemos que participar al llamado a iniciar “Un nuevo comienzo 2017”, cuya segunda etapa se ha iniciado el 23 de julio pasado, fecha en la que se conmemora la fundación de la Sociedad de María, ocurrida en esta fecha del año 1816.


Esta segunda etapa denominada “Fourvière”, hace alusión al santuario, donde Marcelino Champagnat y otros once sacerdotes recién ordenados, renovaron su promesa, dedicando sus vidas a María Santísima y sellando su compromiso para fundar la Sociedad de María, que desde años antes habían planeado.


Esa fecha y en ese Santuario de Fourvière, frente a la imagen de la Virgen que tiene al Niño entre sus brazos, forman parte, como lo señala el Superior General, de nuestro ADN como Maristas. Así pues, renovar la Iglesia, dándole un rostro mariano, es el objetivo de este segundo momento del nuevo comienzo, al que se nos convoca como Universidad Marista.


Y es que Marcelino Champagnat, desde que fundó la Congregación de Hermanos Maristas (2 de enero de 1817), estableció que la Virgen María sería para los Hermanos: Madre, Modelo, Patrona, Primera Superiora y Recurso Ordinario. De ahí el lema del Instituto Marista:
“Todo a Jesús por María y todo a María para Jesús”.
María, madre de Jesús y su primera discípula, debe orientar nuestro camino en la fe e inspirar nuestro estilo educativo.
Las tres virtudes que el Padre Champagnat destaca de María como ejemplo del educador marista son principalmente la humildad, la sencillez y la modestia.


Humildad:
Si bien hoy en día esta virtud está un tanto “devaluada”, por desconocimiento de dicho término y también debido a los “valores” que se predican en la sociedad actual (presunción, prestigio, fama, etc.) que fomentan en todos los ámbitos el culto al yo y el egoísmo.
Por el contrario, San Marcelino inculcó a los Hermanos una educación basada en el servicio, sin protagonismos; de ahí que el auténtico educador no es el que se impone, el que se afirma como dominador, sino el que se hace discípulo de sus discípulos. El mejor maestro es el que sabe escuchar, fomentar el diálogo, motivar y acompañar, y para eso se requiere una actitud de humildad.


Sencillez:
Esta virtud es otra de las características que María empleó para educar a Jesús. La sencillez inicia mostrando respeto al otro, aceptación y tolerancia; con esta actitud se transmite al alumno confianza y credibilidad y se fomenta la buena convivencia con los demás, la colaboración y el clima de amistad. No es dádiva ni compasión pero tampoco imposición o autoritarismo.

La sencillez del docente acerca a los alumnos, propicia su autoestima y crecimiento humano; favorece la cordialidad y el ambiente de familia. El estilo educativo marista no puede prescindir del ánimo jovial y la actitud entusiasta, tarea difícil como pocas, pero gratificante como ninguna.


Modestia:
La modestia no es simpleza ni mediocridad, mucho menos una excusa para la indolencia o el conformismo. El educador marista, a ejemplo de María, no debe hacer ostentación de su sabiduría, títulos y reconocimientos académicos, pero sí tiene la responsabilidad de dar lo mejor de sí mismo, de hacer el máximo esfuerzo.


Es cierto que la sociedad actual, juzga a las personas por su apariencia y antepone el tener al ser; pero el docente, por el contrario, debe dejar a un lado la soberbia y el engreimiento. Se trata pues de mostrarse auténtico, pues modestia y autenticidad van de la mano. Recordemos lo que decía Champagnat a los primeros Hermanos, “con su presencia y actitud, imparten la lección fundamental: la de saber vivir cristianamente”.
Tanta importancia le daba nuestro Fundador, a la humildad, sencillez y modestia, que desde el inicio de la Congregación, debajo de la M de Maristas, aparecían tres violetas, que precisamente representaban estas tres virtudes.
Así pues, en esta segunda etapa de preparación para celebrar el Bicentenario de la Congregación, se nos pide que reflexionemos en la promesa de Fourviére, y que en el caso de las escuelas maristas, la Virgen María siga siendo nuestro modelo educativo.


Dr. Jaime Castañeda Iturbide
Secretario General, UMA
5 de Agosto, 2015

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